jueves, 19 de mayo de 2016

7 consejos para convertir su lugar de trabajo en un edén de la productividad

Cuando toca hablar de la codiciada productividad en el trabajo (esa con la que tantísimas personas andan a la gresca), la mayor parte de los consejos pivotan en torno a la motivación y la forma de pensar (que hay inevitablemente que cambiar para ser más prolífico).
Sin embargo, aunque para ser más productivo hay que protagonizar necesariamente una metamorfosis interior, los factores externos también influyen (y mucho) en nuestro rendimiento laboral.
El espacio físico en el que nos desenvolvemos a diario en nuestro trabajo tiene muchísimo peso en la nuestros índices de productividad. Por eso, y si quiere convertir su espacio de trabajo es un auténtico oasis productivo, haría bien en seguir los consejos que disecciona a continuación HubSpot:

1. Déjese cegar por el sol
A menos que sea un vampiro (y que los rayos del astro rey le maten), la luz solar tendrá un efecto balsámico sobre su productividad (por no hablar de sus beneficios sobre su estado de ánimo). Hay varios estudios científicos que confirman la bondad de la luz del sol sobre el rendimiento laboral. ¿El problema? Que desafortunadamente no todos los lugares de trabajo están bendecidos con la luz natural del sol. Si ese es su caso, apueste por las luces LED, que imitan la luz solar y le ayudarán a mantener estables sus ritmos circadianos.
2. Oficina caliente, productividad contenta
En un escenario perfecto todos deberíamos tener el poder de controlar la temperatura de nuestro lugar de trabajo y adaptarla a nuestro propio ideal de confort. Sin embargo, y como habitualmente esto es imposible, es mejor que el termómetro peque de alto que de bajo. Un informe de la Universidad de Cornell concluye que cuando la temperatura es menor a los 20 grados centígrados, somos más propensos a cometer errores y a ser menos productivos. Las temperaturas que están, en cambio, por encima de los 20 grados (y que no van más allá de los 25 grados) ejercen en nosotros el efecto contrario.
3. Elija la música adecuada (o prescinda de ella por completo)
Para muchísimas personas el simple gesto de colocarse las auriculares sobre las orejas y escuchar su música favorita es sinónimo de productividad a raudales (y la ciencia les da la razón). Sin embargo, y como en la galaxia científica no hay siempre unanimidad, hay estudios que sugieren que la música, lejos de ser incentivar la productividad, la asfixia. Si lo de poner banda sonora a sus quehaceres laborales no va con usted, arrójese en los brazos del silencio o intente escuchar su música favorita antes de su jornada laboral para intentar motivarse.
4. Apueste por el verde (y gane)
¿Tiene hueco libre en su escritorio y no se le ocurre cómo llenar el vacío? Eche mano de una maceta. Según un informe publicado en 2014 por Journal of Experimental Psychology, las plantas pueden incrementar nuestra productividad laboral hasta en un 15%.
5. Añada toques de color amarillo a su lugar de trabajo
En la mayor parte de las oficinas predominan los tonos grises y neutros. Estos colores no distraen al trabajador, pero fallan a la hora de estimularle. Si nos regimos por la teoría del color, el rojo tiene habitualmente la etiqueta de ser el color más estimulante de todos. Sin embargo, lo cierto es que tiene también connotaciones negativas, asociadas en particular a la agresividad. Por esta razón es mejor que evite el rojo en su puesto de trabajo y apueste en su lugar por el amarillo (que le llenará de energía sin hacerle más agresivo).
6. Aplique el arte milenario del feng shui a su escritorio
El feng shui no sólo se aplica al diseño de interiores sino también, si queremos, al “diseño de escritorios”. Una herramienta muy utilizada en el feng shui son los denominados “bagua” o mapas de energía. Si quiere llenar su escritorio de energía positiva, ríjase por el siguiente diagrama:

7. Utilice al menos dos monitores
Usar al menos dos monitores en nuestro puesto de trabajo nos ayuda a trabajar mejor en el ordenador y a movernos más fácilmente de una aplicación a otra. Puede que colocados sobre un escritorio de trabajo dos monitores no resulten particularmente estéticos, pero su utilidad compensa con creces su “fealdad”.