jueves, 7 de mayo de 2015

Objetivos que ilusionan

Cuando estás sobrecargado no hay duda. Ahí o mueves el pompis rápidamente o no llegas a tiempo a mil cosas.
Pero, ¿qué pasa con esos ratos muertos en los que parece que no tienes ninguna urgencia?
¿Qué pasa con esas tardes de domingo tras comer en las que verse una película o verse tres parece que da igual?
En concreto me refiero a ese momento en que acaba de terminar la primera peli, cuando levantas un poco la mirada, sabes que no tienes nada que hacer y te dices a ti mismo: Bah… ¡da igual! y vuelves tu atención hacia la tele.
Pero, ¿qué ha sido eso? ¿Es cosa mía o en una milésima de segundo somos capaces de condenar una hora y media? ¿Como que “da igual”?

Por si quedaba alguna duda, por supuesto que no da igual. Y vamos a tocar lo grave del asunto.

Tienes tiempo libre… ¡tiempo libre!

No da igual verse otra peli porque ahora es cuándo. Este es el momento que llevas esperando tener toda la semana.
Cuando hacías la lavadora, cuando te levantabas de madrugada, cuando trabajabas la semana entera, lo hacías para poder disfrutar momentos como éste. ¿Por qué no lo estás aprovechando al máximo?

De aleatorio nada

Las razones principales por las que tu cabeza está dispuesta a aceptar un plan tan cutre son tan evidentes como ácidas:
  1. No tienes una idea mejor de qué hacer
  2. Lo que tendrías que hacer no te motiva suficiente como para preferirlo al sofá
  3. Lo que te encantaría de verdad ni siquiera figura entre tus objetivos
  4. Lo que te apetece de verdad te da miedo o lo ves irrealizable
Todos tenemos algo que nos apasionaría hacer. El problema es que te ves tan lejos de esas cosas que reduces tus opciones a lo que piensas que puedes completar. Y ahí sí que es lógico. Yo también prefiero, entre esas dos, el sofá a trabajar en un objetivo que me da bastante igual.

Necesitas un objetivo ilusionante

¿Sabes lo que te levanta de la cama un domingo a las 7? ¿Sabes lo que logra que evites interrupciones totalmente inútiles? ¿Sabes lo que te sacaría realmente del sofá?
Un objetivo genial.
Un objetivo singular e ilusionante que tan solo con la posibilidad de que se haga un día realidad merece la pena ponerse a ello.
No tiene por qué ser extravagante pero tiene que poder llenarte cuando lo logres, mientras lo intentas y ser tan motivante que merezca poner casi todo a un lado con tal de poderlo intentar.
El sofá le gana a la rutina pero el objetivo genial le gana al sofá. No tienes dos opciones, tienes un mundo de ellas.
Un objetivo genial es algo que sale de lo común y por el que merece la pena pelear. Para unos es cambiar de profesión, para otros abrir una tienda, para otros convertirse en lo que quieren ser. Cada uno tiene el suyo. Está ahí, aletargado, esperando. Necesita que le sacudas el polvo, te dejes de distraer con la rutina y te pongas con él en serio.

Sobrepasa el miedo y ponte un objetivo genial

Voy a ser sinceramente contigo, haciendo una rutina de objetivos basura somos de lo más ineficaces. Estamos tan habituados a verlo que lo consideramos normal pero es así.
Peleando por un objetivo genial, esto no pasa.
La única cosa que necesitas es poner el objetivo genial sobre la mesa. Una vez superado el miedo que supone afrontar algo que no sabes ni por dónde empezar, el efecto bola de nieve entra en juego.
Ya podrían ser las 23.30 de la noche y estar todo puesto en tu contra que si ves la más mínima esperanza de lograrlo te las arreglarás para hacerlo realidad.
A cada esfuerzo el siguiente se justifica más y a cada victoria te das cuenta de que si no lo habías logrado antes no era por imposible sino por no haberlo intentado de verdad.

Un mantra para siempre

Por eso me contento con que te vayas hoy del blog con una idea en mente: no da igual.
  • No da igual sentarse en el sofá o hacer una lluvia de ideas sobre lo que quieres hacer con tu vida.
  • No da igual padecer la rutina que anticiparse a ella y construir en tus ratos libres lo que quieres de verdad.
  • No da igual una pequeña acción porque todo gran objetivo se construye a base de pequeñas acciones juntas.
Una y mil veces: no da igual.
Tampoco da igual dejar o no un comentario pero, si es porque estás haciendo una lluvia de ideas para escoger un objetivo tan singular que te levante por las mañanas y te saque motivado del sofá, adelante. Ojalá se queden los comentarios a 0 y empieces a hacer tu objetivo realidad.
Si necesitas ayuda y herramientas para poner tu objetivo a rodar ya sabes donde encontrarme.