martes, 24 de marzo de 2015

El auge de los negocios basados en la economía colaborativa ¿realmente interesa su regulación?

En los últimos tiempos se viene hablando con cada vez más intensidad del concepto de economía colaborativa. Un modelo basado en sacar provecho de los bienes que infrautilizamos con el objetivo de intercambiar productos y servicios que no aprovechamos al 100%.
Empresas como Uber han conseguido que la economía colaborativa se ponga en boca de todos y haya dado el pistoletazo de salida a la visibilidad de este tipo denegocios basados en el consumo colaborativo. Tal y cómo informan desde el reportaje elaborado por RTVE sobre este aspecto, en España, en la actualidad, en España existen alrededor de 400 iniciativas centradas en el consumo colaborativo.

Por norma general los consumidores conocen modelos de negocio de economía colaborativa centrados en compartir vehículos o alquiler de apartamentos pero lo cierto es que existen multitud de negocios. Uno de ellos es por ejemploPopPlaces, primera plataforma online de nuestro país centrada en el alquiler de espacios vacíos para organizar en los mismos eventos de todo tipo.
“Para mí la economía colaborativa es eficiencia. ¿Por qué necesitamos cosas tangibles, materiales y de compra si las que tenemos las podemos compartir y hacerlas más eficientes?” señala la fundadora de PopPlaces, Karen Prats.
Lo cierto es que la economía colaborativa avanza a pasos agigantados y cada vez son más los sectores en los que se extiende su mano ofreciendo nuevos modelos de negocio que permiten ahorrar dinero y tiempo a los consumidores. Un dato ofrecido en el mencionado reportaje señala que el 76% de los españoles ya ha compartido o alquilado algún tipo de bien o servicio.
Los datos ofrecidos por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competenciarelativos a 2013 dejan claro que la economía colaborativa goza de buena salud moviendo en el mencionado año hasta 2.580 millones de euros aumentando un 25% más que el año anterior.
Todos estos datos nos presentan la economía colaborativa como una alternativa bastante interesante que no debemos dejar de lado pero lo cierto es que estos nuevos modelos de negocio han generado bastante polémica ya que muchos de ellos se mueven en lo que podríamos denominar como una ambigüedad legislativa por lo que entran en contradicción con otros negocios tradicionales dentro de los mismos sectores.
Para ejemplificar esta situación volvemos al caso de Uber que fue acusado por el sector de los taxistas de competencia desleal así como de intrusismo profesional generando grandes protestas en numerosas ciudades contra los servicios prestados por esta app. Hasta el punto ha llegado esta situación que el servicio fue cerrado hace unos meses en España. Desde Uber señalan que su trabajo no es de ningún modo competencia desleal sino que actúan como complemento reportando grandes beneficios a los usuarios.
Junto a los vehículos compartidos, el alquiler de viviendas es otro de los sectores donde la economía colaborativa ha encontrado un interesante nicho de mercado con casos como el de Airbnb y es otra de las industrias que se encuentran en el punto de mira. “No puede ser que en los últimos haya crecido un 5000% en los últimos años un sector que no cotiza. Un sector que ya representa el 20% del sector turístico español” ha dejado claro Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).
La economía colaborativa cuenta con casi tantos detractores como defensores y ambos sólo se ponen de acuerdo en una cosa: la urgente necesidad de regular estas actividades. “La famosa denuncia de que la economía colaborativa favorece a la economía sumergida es falsa porque este sector, bien regulado, puede ayudar a que toda esta economía salga a flote” ha explicado José Luis Zimmermann portavoz de la Asociación Sharing España añadiendo que “la administración tiene que regular mirando por el interés general. La competencia es buena y si la propuesta de valor que ofrecen estos nuevos negocios supera la actual, los sectores tradicionales tendrán que adaptarse”.