miércoles, 25 de marzo de 2015

6 malévolas rutinas de oficina que están asfixiando poco a poco su creatividad

La creatividad es uno de los bienes más preciosos en el trabajo. Sin embargo, lejos de mimarla, muchas empresas se empeñan en ahogar la creatividad de sus propios empleados.
Algunas oficinas son, de hecho, auténticas cárceles de la creatividad. En estas cárceles son comunes prácticas y rutinas como las que enumera a continuación Media Connection:
1. Sesiones de brainstorming deficientes
Las sesiones de brainstorming son muy útiles para dar alas a la creatividad. ¿El problema? Que las empresas se valen de esta técnica, sí, pero no de la manera que deberían. Cuando organizan una sesión de brainstorming, muchas compañías ponen el acento en la cantidad y no tanto en la calidad. Otro error es no poner unas reglas básicas a las sesiones de brainstorming y elegir a personas no adecuadas para participar en tales sesiones.

2. Prohibición del uso de las redes sociales
Convencidas de que las redes sociales “engullen” la productividad de sus propios empleados, algunas empresas optan por prohibir su uso entre los empleados. Sin embargo, diversos estudios demuestran que las plataformas 2.0 pueden incrementar la productividad de los trabajadores hasta en un 25%. Y no sólo eso. Facilitan el acceso de los empleados a información que, bien utilizada, puede transformarse en valiosas ideas.
3. Falta de diversidad
Para que un equipo funcione a pleno rendimiento desde el punto de vista creativo, debe ser necesariamente diverso. Para que la creatividad eche brotes verdes, se precisan puntos de vista diferentes y, si es necesario, opuestos.
4. Ausencia de democracia en las ideas
Hay empresas en las que los grandes “jefazos” se creen dueños absolutos de las ideas y no sólo no escuchan las ideas de sus subordinados sino que las castigan. En las empresas verdaderamente creativas la creatividad es absolutamente democrática y no tiene dueño. Puede venir de cualquiera, desde el becario al contable, pasando por el recepcionista.
5. “Micromanagement”
No hay nada más pernicioso para la creatividad que el “micromanagement”. Los buenos jefes son conscientes de que sus empleados necesitan ser guiados en la buena dirección, pero no por ello se empeñan en seguir con lupa todos y cada uno de sus avances. Una cosa es ser servicial y otra muy distinta es ser excesivamente “agobiante”.
6. Falta de objetivos claros
Para llegar a buen puerto, es importante que la creatividad lleve bajo el brazo unos cuantos objetivos claros. Para alumbrar ideas verdaderamente creativas, los empleados necesitan conocer en qué dirección necesitan caminar.