jueves, 26 de octubre de 2017

7 ingredientes que debe echar a la sartén para "cocinar" mensajes marketeros sabrosos

El mensaje, aquel que llega al consumidor con el objetivo último de quedarse prendido con fuerza (y con un poco de suerte para siempre) a su memoria, es lo que da consistencia y verdadero fundamento al marketing.
Pero, ¿con qué ingredientes se cocinan los mensajes marketeros deliciosamente “pegajosos” y sabrosos? Mensajes de marketing hay muchos, pero los más apetitosos son los que reúnen las características que disecciona a continuación Inc.:

1. Van al grano
Los mensajes de marketing verdaderamente brillantes no se andan con rodeos y expresan inmediatamente (sin irse por los cerros de Úbeda) lo que es verdaderamente importante.
2. Asumen el punto de vista del consumidor
Los mensajes “debiluchos”, aquellos que no logran calar en el cliente, están dominados por la perspectiva (inevitablemente egoísta) del vendedor. En cambio, los mensajes verdaderamente fuertes se agarran como garrapatas a lo que de verdad resulta relevante al consumidor.
3. Utilizan un lenguaje familiar
Los mensajes de marketing que conectan de verdad con el consumidor huyen de la jerga ininteligible y abstrusa y ponen todo el foco en las palabras sencillas y libres totalmente de artificios.
4. Suenan naturales
Los mensajes marketeros efectivos están totalmente desgajados de la afectación y desprenden naturalidad y espontaneidad por todos los poros.
5. Dicen cosas originales
Los mensajes de marketing desprovistos de fuerza son prácticamente intercambiables entre sí y podrían, de hecho, estar asociados a cualquier producto y servicio. Los mensajes verdaderamente brillantes son únicos y no se parecen a nada.
6. No precisan de explicaciones
Los mensajes marketeros verdaderamente eficaces no necesitan ser descifrados para tener sentido, puesto que son dueños de un sentido absoluto inequívoco (y huérfano de malentendidos).
7. Logran pintar una sonrisa en el rostro del cliente
Los mensajes de marketing que se las ingenian para conectar con el consumidor (eternamente distraído) suelen alojar en sus entrañas pequeños matices humorísticos.