jueves, 8 de noviembre de 2018

7 trucos (y un ejercicio práctico) para que tu pareja funcione

Tú y yo es igual a nosotros. Si hay un mensaje repetido en la cultura popular es que el amor verdadero existe. Solo hay que buscarlo. Y encontrarlo. Y, cuando se tenga cerca, conservarlo. Pero hacer que el amor dure puede ser algo más fácil de decir que de lograr, porque, a veces, que una pareja funcione resulta una misión titánica. Los siguientes son unos trucos, y una tarea práctica, para que conseguirlo sea algo más sencillo.


El psicólogo y especialista en terapia de pareja Raimon Gaja asegura que una de las claves para lograr que una pareja funcione tiene que ver con las expectativas, es decir, con la idea que nos hacemos respecto a que algo suceda de una determinada manera. "En el ámbito de la convivencia de la pareja, las expectativas que cada miembro lleva a la vida en común son de especial importancia", dice Gaja, autor de 'Bienestar, autoestima y felicidad'.


Así que si se tienen unas expectativas demasiado altas del amor, el enamoramiento o la vida en pareja, es fácil vivir en un permanente estado de frustración, desilusión y desengaño. Y, al contrario: si la pareja logra racionalizar de forma más realista lo que puede esperar de su vida en común, apunta el experto, "su convivencia será más satisfactoria".
Las expectativas que dibujan nuestro ideal acerca de cómo "debería" ser una relación de pareja se generan, primero, por la influencia de personas significativas, como padres, abuelos, hermanos, amigos... Aunque también el entorno, la literatura e incluso los medios de comunicación influyen.

1. ¿Qué quiero de mi pareja?

Para que una relación de pareja funcione, es importante indagar qué expectativas tiene cada uno de la vida en común y reajustar aquellas que por su idealismo puedan acabar dañando la relación.
Pensar que el amor y el deseo sexual continuará siempre, sin disminuir a lo largo del tiempo, es un escenario idealizado, con pocas posibilidades de superar tras el paso del tiempo. Por eso, el psicólogo recomienda cambiar esta idealización con una versión más realista de la vida en pareja. Y es que las emociones no son estáticas y varían en función de las circunstancias. Durante el noviazgo vivimos una gran excitación y romanticismo. Con la convivencia, viviremos un amor más calmado, pero más profundo, seguro y estable.

2. No existe la bola mágica

Creer que la pareja debería ser capaz de anticiparse a los pensamientos, sentimientos y necesidades del otro probabalmente llevará a que la pareja fracase. En esto de las relaciones amorosas no existen las bolas mágicas capaces de leer el futuro.
Al contrario, para que una pareja funcione es más práctico seguir en el escenario realista de las relaciones amorosas. En otras palabras: en lugar de pedir al otro que adivine mis sentimientos, es más sensato aspirar a que durante la vida en común, mi compañero conozca mis pensamientos, sentimientos y necesidades. Pero, para que esto ocurra, hay que comunicárselos.

3. Siempre habrá algún enfado

Pensar que mi pareja no debería herirme ni ponerme furioso nunca es un escenario ideal, poco realista. Por mucho que una pareja se quiera, es inevitable que de vez en cuando se ofenda o haya un enfado. Lo mejor es aceptar esta realidad y poner los medios necesarios para que cuando esto ocurra, no suponga un daño irreversible para la pareja.

4. Nadie puede agradar todo el tiempo

Otro motivo de fracaso, y frustración entre parejas, viene por pensar que quien de verdad a uno le quiere debería tratar de agradarle en todo momento. Aunque es positivo para una pareja procurar estar atentos a las necesidades del otro para agradarle, hay que ser consciente de que esto solo ocurrirá algunas veces, pues habrá momentos en los que sencillamente no será posible.

5. No discutir nunca es muy difícil

Amar no significa no enfadarse nunca. Las parejas a veces discuten, aunque eso no significa que dejen de quererse. Discutir es parte del proceso de negociar intereses diferentes para buscar un interés común.

6. Respetar los intereses del otro

Nuestros intereses personales, objetivos y valores no permanecen siempre inmóviles, sino que cambian con el tiempo. Y aprender a aceptarlo es parte de una convivencia en pareja satisfactoria. Lo importante en una relación no es que los dos tengan los mismos valores, intereses y objetivos, sino aprender a respetarse mutuamente.

7. Quererse no es estar siempre de acuerdo

Estar enamorados no significa que cada miembro de la pareja vaya a entender y aceptar siempre lo que el otro haga. En la convivencia, dicen los expertos, es normal que a veces uno no esté de acuerdo con las acciones del otro, o al revés. Lo importante es que, cuando esto ocurra, seamos capaces de recapacitar y reconducir la situación.

Un ejercicio práctico

Hay un sencillo ejercicio que el psicólogo Raimon Gaja recomienda hacer para equilibrar las propias expectativas con un escenario más realista del amor.
En primer lugar, hay que anotar las expectativas sobre cómo debería ser la vida de pareja.
Después, se debe recordar alguna situación en la que uno se sintió mal, porque su pareja no estaba cumpliendo sus expectativas, y responder las siguientes cuestiones: ¿qué pensé?, ¿cómo reaccioné?, ¿me ayudó esa reacción a mejorar la situación?, ¿cómo está afectando a mi vida en pareja mantener esta expectativa? y ¿creo que existe otro enfoque menos idealista, pero más factible para la relación?
Y, por último, se trata de formular de nuevo las expectativas utilizando términos relativos, como "a veces" o "me gustaría". En este caso hay que preguntarse las siguientes cuestiones: ¿cómo me siento ahora ante estas afirmaciones?, ¿me siento menos presionado y más seguro de mis posibilidades?