lunes, 21 de mayo de 2018

7 (heroicas) charlas TED que le pondrán la capa de Supermán del social media marketing

Las charlas TED son no sólo una inagotable fuente deinspiración sino también una fantástica manera de no perder ripio de lo que acontece en el mundo en general y en la industria en la que nos desenvolvemos profesionalmente en particular.
Si se gana la vida con el social media marketing y necesita “regar” (para hacer crecer) sus ideas en torno a la disciplina que le da de comer, le recomendamos echar un vistazo a las charlas TED que propone a continuación Hootsuite en su blog:

El estratega y escritor Tim Leberecht abre esta ponencia con una frase muy atinada: “Tu marca es lo que la gente dice de ti cuando no estás en la habitación”.
A juicio de Leberecht, las marcas tienen que hacerse necesariamente a la idea de que tienen en realidad muy poco poder sobre su propia reputación. Aun así, si sus mensajes son suficientemente relevantes, las conversaciones que surgen (y fluyen) libremente en torno a las marcas no precisan en realidad de control alguno.
Leberecht cree que hay tres formas en las que las marcas pueden perder (positivamente) el control sobre sí mismas a fin de regalar experiencias más valiosas a sus clientes:
1. Dar a la gente mayor control (implicando a los consumidores en la resolución de problemas).
2. Dar a la gente menos control (y más significado) echando mano del comportamiento predictivo.
3. Ser transparente. Leberecht advierte, no obstante, que la transparencia es vital, pero transparencia absolutamente radical no es en absoluto una solución. Las marcas deben buscar activamente el nivel de transparencia que mejor se adapta a ellas.
En esta charla TED el “design thinker” Tristan Harris pone el foco en la tecnología como herramienta para plantar cara a las distracciones y aprovechar el tiempo de manera más eficiente.
Las ideas de Harris están íntimamente relacionadas con la noción de la elección. “Queremos tener una relación con la tecnología que nos devuelva la elección sobre la manera en la que queremos invertir el tiempo en ella”, dice Harris.
Desde el punto de vista de Harris, cuando los diseñadores se aproximan a la tecnología, deben poner el todo acento en la manera en que sus “criaturas” impactan de manera positiva en las vidas de las personas.
Puesto que quienes se dedican profesionalmente al social media marketing están obligados a dar permanentemente vueltas a la forma en que pueden arrancar interacciones (útiles y relevantes) a la gente con sus contenidos, la filosofía de Harris es extraordinariamente valiosa en el universo 2.0.
Los “social media marketers” se lamentan a menudo de la falta de tiempo libre al que les aboca su profesión.
Si hacemos caso de la experta en gestión del tiempo Laura Vanderkam, exprimir al máximo el poco tiempo disponible consiste no tanto en hallar más horas (donde no las hay) sino más bien en determinar cuáles son nuestras prioridades.
Para establecer adecuadamente nuestras prioridades Vanderkam nos brinda las siguientes claves:
1. Finja que está un año por delante en el futuro. Si conocemos de antemano cómo es un año productivo y exitoso, es más fácil ir abriendo camino para llegar allí donde queremos llegar.
2. Divida sus objetivos en pasos que sean realmente factibles y cuelgue a tales objetivos la etiqueta de prioritarios.
Para trabajar bajo presión y no dejarse ahogar por ella es importante, según Vanderkam, hallar “pequeños momentos con mucho poder”.
Los “social media marketers” son plenamente conscientes de la importancia de la escritura y la edición en el desempeño de su trabajo. Un error tipográfico (aparentemente nimio) puede cambiar el significado y distraer a la gente del mensaje en el que ha posado sus ojos. De esto es plenamente consciente Mary Norris, copy editor de The New Yorker.
En esta charla TED Norris se recrea en el nivel de detalle que exige irremediablemente el “copy editing” y también en los procesos que hay en torno a este auténtico arte. Cuando los procesos se precipitan (o simplemente se ignoran), el trabajo del copy editor queda a merced de las críticas (despiadadas) del público.
Como Norris (que felizmente ha aprendido a hacer las paces con su propio trabajo), a los “social media marketers” les rondan permanentemente como una mala sombra los errores, los mismos que pueden hacer naufragar por completo su trabajo.
Andrew Fitzgerald, chief digital content officer de Hearst Magazine, explora en esta charla TED la manera en la que plataformas de microblogging como Twitter están cambiando el paisaje mediático y la forma de compartir historias.
Las palabras de Fitzgerald transitan en la delgada frontera que separa la realidad de la ficción y hacen hincapié en las múltiples herramientas que hay ahí fuera para dar rienda suelta a la experimentación creativa y al storytelling (en torno al cual pivota buena parte del trabajo de los “social media marketers”).
Si queremos que la audiencia emprenda acciones concretas, es necesario que las ideas que hay agazapadas en nuestras entrañas se diseminen como la pólvora.
De acuerdo con Seth Godin, las marcas deben hallar a un grupo de personas que se interese por aquello que tienen que decir. A continuación, deben entrar en contacto con ese grupo, hablarle y ponerle las cosas fáciles para que la información compartida con sus miembros llegue también a sus amigos y conocidos.
“Es en realidad todo muy simple. Vendes a las personas que te están escuchando y quizás también a los amigos de esas personas”, señala Godin.
Pocos conocen mejor las triquiñuelas de los vídeos virales que Kevin Allocca, trends manager de YouTube.
Si hacemos caso del bueno de Allocca, hay 3 razones por las que un vídeo consigue hacerse viral:
1. La influencia de quienes marcan tendencia. La personas que influyen en la audiencia y tienen la vitola de ser autoridades en la industria son dueñas de muchísimo poder y lo cambian todo (en cuestiones de viralidad).
2. La participación de la comunidad. Es absolutamente vital que el contenido inspire algún tipo de reacción en la audiencia.
3. El valor de lo inesperado. El “branded content” es víctima con asombrosa facilidad del virus del aburrimiento. Una buena manera de vacunarse contra él es sorprender a la audiencia con contenido absolutamente inesperado.