miércoles, 3 de septiembre de 2014

Si tienes una idea tienes un tesoro

En ningún momento de la historia las ideas han estado más cerca de poder convertirse en hechos que ahora. Los avances tecnológicos permiten transformar en realidades los sueños que hasta hace algunos años sólo podían ser catalogados como ciencia ficción.
 A día de hoy una persona con acceso a internet y un propósito firme puede ser capaz de dar forma a una idea, desarrollarla y darla a conocer al mundo a una velocidad vertiginosa. Y es que cada vez es más cierta la frase que dice que "El límite está en la imaginación humana, no en la tecnología". ¿Por qué no aprovecharnos de estas circunstancias? ¡Seríamos unos insensatos si no lo hiciéramos!

Si esto ocurre en cualquiera de los ámbitos de nuestra vida diaria, mucho más en el empresarial en el que la innovación constante ha pasado de ser una alternativa a convertirse en condición sine qua non para la supervivencia. Innovar ya no es una opción, es una auténtica necesidad y debemos estar preparados para asumir este nuevo axioma o fracasaremos sin remedio. Y si piensas que todo esto no afecta a las grandes empresas bien posicionadas en el mercado no podrías estar más equivocado. En un mundo globalizado en el que internet se ha ganado un puesto destacado como gran vía de negocio, las grandes corporaciones tienen poco que hacer ante nuevas ideas que se expanden de dispositivo a dispositivo a la velocidad de la luz. Son compañías que han caído porque no han sabido ya no anticiparse, sino tan siquiera adaptarse a los nuevos tiempos.
A poco que reflexionemos sobre la importancia que tiene todo esto nos surgirá la pregunta de quiénes deben ser los agentes del cambio. ¿La alta dirección? Lo dudo mucho. En la mayoría de los casos, salvando loables excepciones, se encuentran atrapados bajo montones de viejos modelos de negocio y conceptos absolutamente desfasados. Todo esto les deja poco sitio para ver que el mundo está cambiando y que o bien participan en este nuevo juego o serán expulsados del mercado por sus propios clientes. En la nueva economía no hay sitio para viejos dinosaurios anclados en conceptos que hoy en día apenas se sostienen en pie. ¡"Wake up and smell the coffee" que dicen los anglosajones!
Entonces ¿quién debe tomar las riendas de esta nueva economía? Te lo diré claramente: ¡TÚ!
  • Sólo tú, que sabes que las cosas han cambiado y que nunca más volverán a ser como eran antes.
  • Sólo tú, que tienes el potencial necesario para aprender las reglas de este nuevo juego con el único objetivo de volverlas a cambiar de nuevo mediante tus propias ideas.
  • Sólo tú, que lees y te formas para mejorar en tu trabajo y tienes la capacidad para adaptarte a una nueva forma de entender la realidad empresarial y anticiparte al mercado.
  • Sólo tú, que no tienes miedo de salir de tu zona de confort y enfrentarte a nuevos retos porque en el fondo sabes que el mayor riesgo es no arriesgar.
Y en el fondo debe importante poco cuál es el puesto que ocupas en la jerarquía de tu empresa o si eres un emprendedor que busca abrirse camino en el tejido empresarial. ¡Si tienes una idea tienes un tesoro! No la dejes en el viejo cajón del olvido? ¡estúdiala, dala forma, coméntala con otros y muéstrasela al mundo! No importa si de ella surge una gran compañía o si es la gran idea que hará que despegue la empresa para la que trabajas. Es tu idea y se merece una oportunidad. ¿Te animas a hacerla realidad? Si has leído hasta aquí ya has dado el primer paso.