martes, 7 de noviembre de 2017

7 síntomas de que está atrapado en el laberinto (mortífero) de la rutina en el trabajo

Se supone que la rutina nos ayuda a lidiar con nuestro día a día y salir indemnes de los muchos obstáculos que se cruzan en nuestro devenir vital. Sin embargo, aplicada al universo laboral, la rutina, la misma que nos permite cumplimentar como si estuviéramos anestesiados decenas de tareas (aburridas hasta la médula) y simultáneamente nos hace desear no cambiar nada, es potencialmente mortal.
¿El problema? Que reconocer la rutina, esa que nos paraliza en el ejercicio de nuestra profesión y nos impide seguir hacia adelante, es a menudo extremadamente complicado.

A continuación, y de la mano de Inc., le recomendamos prestar mucha atención a la siguiente lista de síntomas (para saber si se ha caído o no el pozo sin fondo de la rutina laboral):
1. Le resulta dificilísimo emocionarse por las cosas
Las personas que viven atrapadas en el laberinto de la rutina laboral, lo ven todo en blanco y negro (aunque lo que contemplan sus ojos sea de vívidos colores).
2. Tiene la vista puesta en el pasado
A todos nos gusta recrearnos de vez en cuando en el pasado. Sin embargo, cuando lo que vivimos años atrás se convierte en nuestro presente, es síntoma más que evidente de que estamos siendo víctimas de un ataque mortal de rutina. Es bueno echar la vista atrás a veces, pero sin olvidarnos de lo que acontece en el presente.
3. Su salud y su bienestar han dejado de ser una prioridad para usted
Negándonos a nosotros mismos nuestro propio bienestar (y dejando la salud en el tintero) estamos descuidando todos los aspectos de nuestra vida (y no sólo la parcela directamente relacionada con el trabajo).
4. Sueña (de día) con una realidad alternativa
Escapar de vez en cuando de la realidad es una buena opción para romper con la rutina. Pero estar constantemente soñando (y no actuando) puede resultar seriamente contraproducente para nuestros objetivos laborales a largo plazo, puesto que los sueños corren el peligro de convertirse en sustitutos de las acciones.
5. No es capaz de ver el propósito de nada de lo que hace
En el trabajo todos necesitamos estímulos que vayan más allá de los estrictamente financieros para acudir todos los días a trabajar y hacerlo mínimamente ilusionados. Si sentimos que nuestras oportunidades de crecimiento personal y profesional se han agotado en el trabajo, quizás se hora de dar renovados aires a nuestra carrera profesional.
6. Siente malestar físico de manera regular
El estrés, la infelicidad y la fatiga pueden traducirse en dolores físicos que, sin embargo, tendemos a obviar porque creemos que las enfermedades pueden curarse (mágicamente) por sí solas.
7. Está convencido de que no hay alternativas ahí fuera
Quedarnos anquilosados en un trabajo que no nos gusta por tener el convencimiento que no hay alternativas fuera aguardando por nosotros es un craso error. Las oportunidades laborales no salen al encuentro de nadie. No queda más remedio que gastar suela de zapato y salir a buscarlas.